La solución - El sistema de Cerrojo

28/05/2015 - 08:06 - Les dejamos una gran nota de Miguel Medina que nos habla de la forma en que se solucionó el problema de la carga por la boca y se creó el Sistema de Acerrojamiento.

Todos sabían lo que hacía falta. Se necesitaba más rapidez, seguridad en el funcionamiento y capacidad de fuego en repetición. Todo el ingenio compuesto por pólvora, capsula y fulminante se debía encontrar junto e introducirse en el arma por su parte trasera y no más por la boca. Estaba claro, todo lo que estaba mal, había que hacerlo bien. Parecía discurso de político, tenían el qué y el cuándo pero no el cómo. Rememorando el viejo dicho ¿quién le ponía el cascabel al gato?
Se trataba de domar los fantasmas de las chispas, fugas de gases y desagradables detonaciones en dirección a la cara del tirador. Y allí fueron todos los inventos con sus variadas soluciones que a prueba falla error y cara quemada fueron perfeccionando el fusil militar más confiable y contundente. Me sitúo arbitrariamente y pidiendo disculpas ya que seguramente los lapsos en cuestión son mayores. Digamos que en la década del 1860 al 1870 se produce la verdadera búsqueda del sellado definitivo del disparo de las armas de retrocarga y el fin de los fusiles de Avancarga.
Nacen los diversos intentos de cierre. Por ejemplo y ya que estamos charlando, podemos recordar a Christian Sharps quien tratando de mejorar un anterior sistema denominado Hall inventa para sus rifles de cizalla o corte de cartucho de papel y para el novel cartucho metálico el bloc descendente ( Falling Block). Dicho cierre era perfecto en cuanto a fugas y resistía grandes calibres, pero no repetía era mono tiro.
La solución británica lograda en el sistema Enfiel Snider ( Block de costado y tres aletas) que permitía convertir a los rifles Enfield de avancarga en retro. Robusta solución pero también mono tiro.  
L
a ingeniosa propuesta del señor Erskine Allín armero del arsenal de Springfield y su sistema de puerta trampa ( Trapdoor Sistem) aceptado como reglamentario en 1873 por la caballería americana. Los sistema Rollinng Block de Remington (Block rotativo), el Nanzl Austríaco muy parecido al Trapdoor americano, él Peabody (Block oscilante) muy usado en los recordados rifles Martini Henry, él Farquharson etc.  Así podríamos seguir  enumerando muchos sistemas tan ingeniosos como exitosos. Pero, siempre hay un pero, hacía falta repetir los disparos.
Y la solución estaba a la vista de todo el mundo. Loa panacea final, el buscado Eureka se encontraba clavado u atornillado en casi todas las puertas de países y ciudades. Se trataba de una simple tranca metálica que respondía al nombre de “CERROJO”.

Amigos fierrosos, he dejado sin nombrar al sistema de cierre y repetición palanquero ya que esta nota se encamina a charlar sobre los rifles militares a cerrojo del mundo. A través de tantos años en este mundo de la cacería y el tiro he presenciado aquí en nuestro país por naturales de la zona y en su país de origen por yanquis fierrosos diversas explicaciones del por qué en el período de las grandes guerras no se adoptó y/o fabricó un rifle militar palanquero.
Las razones han sido tantas que ameritan por si solas una nota entera, les cuento que varias comisiones militares cuestionaron el sistema ya que en una trinchera o cuerpo a tierra el sistema palanquero era difícil de accionar. Cada loco con su tema diría Serrat. Dejo esta salvedad por el enorme respeto y cariño que me inspiran los apellidos Henrry, Winchester y Marlín.  Pero regresemos a nuestra tranca de puertas. El primer experimento serio de fusil militar a cerrojo se le adjudica al alemán Joan Dreyse quien propone dos enormes novedades el cartucho enterizo de papel y la llave de cubo o cerrojo de portón. Para hacerlo sencillo el cartucho presentaba primero la carga de pólvora luego el fulminante apoyado en el proyectil, una larga aguja percutora capaz de atravesar toda la carga propelente antes de detonar el fulminante montado en un aparato con un resorte helecoidal que se montara al accionar una palanca y se soltase al apretar el gatillo. El sistema dejaba bastante que desear sobre todo para la seguridad del soldado ya que solía fugar demasiados gases. Pese a todo fue adoptado por Prusia.  Al fusil de aguja Dreyse le siguió el francés Chassepot de 1866 que básicamente era una copia pero con una solución efectiva a la fuga de gases. Esta consistía en un aro de cuero en el cerrojo que sellaba satisfactoriamente los molestos gases. Cada 100 disparos el soldado lo reemplazaba por uno nuevo llevando junto con los cartuchos una dotación de estos menesteres como así también agujas percutoras de repuesto ya que la pólvora las corría.
Era como cambiarle el cuerito a la canilla. De hecho cuando hemos disparado esto antiguos fusiles le hemos puesto unos cueritos de goma para exclusas que por casualidad daban justo la medida.
Los Prusianos, Alemanes y Franceses muy propensos ellos de irse cada tanto a las manos, se dieron cuenta que con el rifle de cerrojo y aguja les sería mucho más fácil arrojarse entre ellos y a sus vecinos una mayor, precisa y más rápida cantidad de metal. El fusil militar de cerrojo reinaría casi 85 años. Hoy desde mi humilde punto de vista objetos de culto y coleccionismo siguen manteniendo su carga de leyenda y encanto. En nuestro país entraron como rezagos gran cantidad de fusiles militares. Fueron atesorados y coleccionados incluso como es muy común las bacterias del coleccionismo atacaron duro y eso trajo apareado el conseguir el correaje exacto que usaba tal fusil en tal fecha o batalla, la cantimplora y macuto o mochila que lo acompañaba. Dando a los afortunados poseedores momentos de gran placer.

Lee Medford .303   Inglaterra
Lee Enfield    . 303  Gran Bret.
Mosin Nagant 7,62 x 54   Rusia.
Springfield  30/06  E.E.U.U
Mas –36   7,5 x 54  Francia.
Carcano  M-91   6,5 x 52  Italia
Arisaka  M/38  6,5 x 52 Japón
Mauser Kar/98  7,92 x 57 Alemania
Mauser Argentino 1909  7,65 x 53/54 Argentina.
Krag  Jorgensen M/ 96  30/40 Krag Noruega.
Vetterli  1877-  10,4 Suiz.   Suiza.

Esta es una pequeña e informal reseña de aquellos rifles que tanto se pudieron coleccionar en los años 1987/88/89/ y 90 en nuestro país. Encima eran baratos. Los Lee Enfield por su mayor cantidad por ejemplo costaban 150 dólares.
Bueno si Dios quiere continuaré esta nota con un comentario fusil por fusil de los antes enunciados. No pretendo una nota técnica si quiero una nota coloquial de anécdotas y situaciones en los polígonos prestaciones hechas por fierrosos argentinos que si ellos me lo permiten las reproduciré. En tanto y a modo de despedida les comento una curiosidad el fusil reglamentario Japonés el Arisaka con las últimas bayonetas que les colocaban llegaba a medir 1,72 siendo el conjunto bayoneta fusil más largo de la segunda guerra mundial. Claro es que el promedio de altura del infante nipón era de 1,60 se desprende de todo esto que para la lucha cuerpo a cuerpo a soldados más cortos fusiles más largos. Salute a todos.

MIGUEL ANDRÉS MEDINA. 

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