Recarga: desde el principio - 2º parte -

04/01/2014 - 02:55 - Continuando con "Recarga: Desde el Principio", en este articulo es mi intención empezar a repasar en detalle los diferentes pasos en el proceso de la recarga de cartuchos.

Recarga: desde el principio - 2º parte
Para empezar a recargar
 
por Rolando Mendez
 
 

 
Continuando con "Recarga: Desde el Principio", en este articulo es mi intención empezar a repasar en detalle los diferentes pasos en el proceso de la recarga de cartuchos.

A diferencia de un procedimiento quirúrgico, en donde los pasos a seguir para realizar una determinada acción están bien determinados, en recarga, la forma de realizar un mismo paso puede variar en cada uno de los que recargamos. Quiero decir que respetando los procedimientos básicos, cada recargador con cierta experiencia ha desarrollado un estilo propio al recargar, el cual para algunos puede ser excelente y para otros no tanto.


Lo que yo haré es explicar los procedimientos clásicos de recarga, pero al mismo tiempo agregare algunas cosas que la experiencia me ha enseñado. Por lo tanto, sucederá que algunos que lean esto no estarán tan de acuerdo con "mi estilo", o tal vez posean "estilos diferentes" que pueden ser mejores o peores al mío. Y esta bien que así sea. Dicho esto, entremos en tema:



Tenemos la vaina disparada, ¿qué hacemos ahora?


La mayoría de los libros y manuales indican como primer paso para recargar cartuchos metálicos al resizing, o recalibrado de la vaina. Sin embargo, yo considero que hay pasos anteriores, que terminan siendo también muy importantes en la conformación de una recarga de calidad, y que evitan problemas bastante serios y molestos.


No sé exactamente porque, pero he notado que a muchos recargadores, los pasos que mencionare les resultan tediosos, aburridos, y por lo tanto muchas veces lo pasan por alto. Es verdad que no es lo mas lindo de los procesos de recarga, pero creo firmemente que como toda actividad, la recarga tiene cosas que gustaran mas que otras y no por eso dejan de ser necesarias de realizar.


Las operaciones a las que me refiero son la limpieza y el análisis de las vainas servidas. Los fundamentos que tengo para colocar a esta operación como primera en lugar del recalibrado son dos:

  • Estética:

En lo personal me agrada mucho que mi recarga luzca. O sea que no solo se comporte bien en tiro, sino que también se vea bien. Me pasa algo parecido a aquel hombre tan criticado y poco comprendido por las mujeres que posee un auto y se la pasa limpiándolo y mejorándolo. Por lo menos a mi me gusta mostrar la recarga que hago, así como al conductor le gusta mostrar su auto impecable.

  • Seguridad:

Esta razón es mucho mas importante que la anterior. No solo con la seguridad de estar recargando una vaina en buen estado se asegura la buena performance de la recarga, sino que también me aseguro que no haga "nada raro" al momento de dispararla.

Por lo tanto creo que antes de siquiera colocar una vaina en la prensa, hay que observarla detenidamente con la ayuda de una buena luz, en lo posible ambiente, y verificar cualquier signo de rajadura, abolladura, boca despareja y aumento del diámetro del orifico que contiene al fulminante.


Y no existe mejor manera de hacer esto con una vaina limpia, ya que suele ocurrir que muchos defectos del metal se disimulen entre suciedad y restos de combustión. Ni que hablar de encontrar un problema en el metal cuando miramos dentro de una vaina que nunca ha sido limpiada. Me parece que es imposible.


Cuando se carga en prensas monoestación, tal vez pueda inspeccionarse la vaina antes de colocarla en el shell holder, pero cuando usamos maquinas progresivas, el control que se ejerce sobre la vaina es bastante deficiente, por lo tanto lo mejor es hacerlo antes.


A pesar de los grandes avances que se han hecho ya hace tiempo al reemplazar la pólvora negra por propelentes basados en celulosa o nitroglicerina, aun no se ha inventado el propelente que no deje residuos de combustión sobre el latón. Mucho menos aquel compuesto que expulse a las vainas pulidas; por lo tanto, una vaina disparada, presenta signos de roces en sus paredes, muescas producidas por la o las uñas extractoras, y manchas de carbón.


En mayor o menor medida, todo cartucho dejara suciedad en la vaina. Existen propelentes y combinaciones de recarga que pueden ser mas limpias que otras, pero nunca serán libres de dejar cierto grado de suciedad. Como regla general, aquellos cartuchos que queman mucha pólvora ensuciaran mas que otros con menores cantidad de propelente. Los propelentes de forma cilíndrica son mas "limpios" que los de tipo tubulares y estos a su vez son mas limpios que los del tipo copo, mientras que las pólvoras rápidas son mas limpias que las lentas. Reitero que esto es una regla general, y pueden darse casos en que estas reglas no se cumplan.


Todo este remanente del disparo, no solo no contribuye en nada bueno cuando se re utiliza a la vaina, sino que puede llegar un punto en que la acumulación de residuos provoque mal desempeño del cartucho y hasta la rotura de las vainas o el arma.


La porción en donde estos residuos son mas abundantes es el interior de la vaina, el lugar donde se produce la combustión. Sin embargo no es el único lugar en donde se acumulan. En toda la superficie exterior, desde el culote, la ranura de extracción, el alojamiento del fulminante, encontraremos algo.


Aunque parezca raro, en las vainas con cargas muy suaves, es en donde se encontraran tal vez mas residuos que en cargas normales o máximas. Y esto se debe a que muchas veces no se produce la necesaria expansión de la vaina y los gases que se expanden en todas direcciones también van hacia atrás y se depositan en las paredes de la vaina y el frente del cierre del arma.


En armas con recamaras segmentadas, como las que se encuentran en las armas Heckler & koch, la suciedad en la vaina es mucho mas notoria y característica que en otras armas con recamaras convencionales, presentándose rayas longitudinales de residuos a lo largo del latón en toda su extensión. Además, este tipo de recamaras producen un rápido deterioro del metal de las vainas, y la merma de su vida útil.


Básicamente existen dos métodos para limpiar vainas: Por fricción y por acción química. El primero de ellos trabaja con la vaina seca: La fricción se produce entre el latón y el elemento de limpieza, que puede ser desde simple virulana, hasta las piedras que utilizan los tumblers. Estos aparatos trabajan por vibración. El recipiente que contiene a las piedras y las vainas produce en estos un movimiento circular que mueve al contenido y después de un tiempo se obtienen vainas con una excelente terminación.


También se colocan aditivos que en esencia no es mas que el conocido Autopolish o el Braso con que se limpiaba metales. Esto les da brillo a las vainas. Algunos dicen que el cuarzo es bueno, mas yo no puedo opinar porque no lo he probado.


Este sistema no es bueno para limpiar el interior de las vainas. Cuando se junta cierta cantidad de piedras dentro de ellas, simplemente por falta de espacio dejan de vibrar y por lo tanto no limpian. Además, por la misma razón no limpian el orificio del fulminante, con lo cual, al sacarlas del tumbler tenemos que seguir con la limpieza de a una vaina por vez.


El método por acción química, no es mas que el lavado de la vaina con un ácido muy suave que no produce ninguna alteración en las propiedades del metal. Me refiero al ácido acético, también conocido como vinagre.


Para medio litro de vinagre, se le agrega igual cantidad de agua destilada, una cucharada de sal y otra de jabón en polvo. Con la mezcla levemente mas que tibia, se colocan las vainas y se bate durante unos tres minutos el recipiente (asegúrese que este tapado) enérgicamente.


Luego se quita el liquido y se lo guarda (sirve para varios lavados), y se enjuaga las vainas con agua hervida en otro recipiente. Luego se las deja secar y quedaran limpias y bastante presentables.


Yo uso este método y también utilizo un cepillo para limpiar caños viejo al que le he colocado virulana. Con una agujereadora afirmada en el banco, y el cepillo en el mandril, utilizando la velocidad mínima, introduzco las vainas en el cepillo, y de esa manera limpio el interior de las mismas. La ventaja que tengo es que no solo es mas rápido, sino que al haber aflojado con el baño anterior toda la suciedad del interior, esta se desprende mucho mas fácil.


He notado que muchos no le dan la importancia que merece a la limpieza del alojamiento de fulminante. Y esto no es algo necesario, sino que es esencial para lograr recargas excelentes. Los residuos que deja la combustión del fulminante son mucho mas voluminosos con relación al lugar que tienen para depositarse. Puede tapar el o los oídos por donde pasa el fuego, puede provocar igniciones erráticas y tardías, pero lo que es mas peligroso, puede provocar que el fulminante nuevo quede sobresaliendo de la base de la vaina y esto puede provocar que al caerse un cartucho se inicie, convirtiéndose en una mini granada para aquel que este a unos dos metros de distancia. También puede pasar que el cartucho se inicie al chocar el frente del cierre contra el fulminante, estando la recamara semi abierta y produciéndose un disparo no deseado.


Para limpiar el alojamiento del fulminante no he encontrado mejor método que un buscapolo viejo con el que raspo el interior del mismo. Los cepillos que se obtienen comercialmente, no solo son mas caros, sino que los resultados son los mismos que con el buscapolo, y además no sirven para limpiar vainas Berdan.


Una vez que la vaina esta limpia, la inspección visual es el primer paso a seguir. Exteriormente, podemos encontrarnos con rajaduras en la boca y en el cuerpo, con anillos que rodean a la vaina formando un escalón con el resto del cuerpo, las que son bastante fáciles de detectar. Ahora bien, dependiendo del tamaño y de la ubicación de estas rajaduras, la vaina deberá ser descartada, o podrá usarse nuevamente en determinadas condiciones. Esto ultimo tal vez sea difícil de entender para ciertas personas, y decididamente no lo recomiendo para recargadores que no sean experimentados.


En vainas rectas, yo he utilizado algunas con pequeñas rajaduras que comenzaban en la boca. Siempre las recargue con cargas suaves, y nunca pegaron como las vainas sanas. Pero es una alternativa de emergencia para seguir tirando con vainas caras o difíciles de obtener, por lo menos para lograr que rindan un par de tiros mas. Demás esta decir que con aquellas vainas que tienen rajaduras en el cuerpo, lo anterior descripto no puede hacerse en absoluto.


Pero puede suceder, y esto no es nada fuera de lo común, que las rajaduras o anillos en el metal, estén en la parte interna de la vaina, y no sean visibles. Para esto se puede usar un alambre con su punta doblada apenas en la ultima porción. El alambre debe tener un largo mayor que el de la vaina, y debe ser introducido hasta el fondo.


Con la punta doblada, se raspa desde abajo hacia arriba y en toda su circunferencia, hasta llegar al final o por lo menos hasta donde empieza el hombro de la vaina. Si el alambre se traba en alguna porción, puede ser por restos de carbón o bien porque hay un anillo o una rajadura. Si es suciedad, se desprenderá, pero si es otra cosa, no cederá cuando la recorramos y por lo tanto debemos asumir que la vaina esta inservible. Este método es recomendado para vainas largas, abotelladas, como así también para toda vaina de la que tengamos sospechas que no esta en condiciones adecuadas.


Para aquellos que recargan grandes volúmenes, a veces se hace tedioso tener que revisar de a una, a un lote de 1000 o mas vainas. Generalmente lo que se hace es tomar de a tres o mas vainas y analizarlas " por tacto" como así también se verifican los marcajes que tiene las vainas en el culote para saber si son Berdan O Boxer. Con este método solo puede descubrirse anomalías notorias en la vainas, como ser una rajadura considerable o la desmedida expansión que suele producirse en el cuerpo de las vainas justo encima de la garganta.


Pero no es una forma ni exhaustiva ni detallada de verificar el buen estado de las mismas. Y es por eso que veo tantas recargas sobredimensionadas del .40 S&W que son usadas generalmente en tiro practico en pistolas de plástico, que estallan y vuelan extractores, inutilizan cargadores y queman dedos. La única solución que encuentro para este tipo de vainas es que el recargador se arme de paciencia y revise a cada una en particular, aunque se aburra y fastidie.


Es mejor perder tiempo así, a perderlo porque el arma esta en un mecánico para ser reparada o porque tenemos que comprar otra ya que la que teníamos no sirve mas, o bien que debamos dejar de tirar porque nuestra mano debe recuperarse después de algún tratamiento medico.



Vaina Limpia y en condiciones, lo que sigue


Para lograr recargas parejas, lo mejor es separar a la vainas en conjuntos. Por ejemplo, aquellas que son de una misma marca, y si se puede también de un mismo lote dentro de las de la misma marca. Un método ordenado es llevar el registro de recargas que tiene cada lote, de esa manera sabremos que las vainas de una misma marca y lote tendrán el mismo uso, y por ende un desgaste parejo.


Desde hace ya bastante tiempo, los dies de recalibrado contienen un inserto de tungsteno en su base que hace que el latón de la vaina no quede pegado al die cuando es comprimido por este. Esta es una excelente solución a un problema muy molesto como es tener clavada una vaina en el die. Se supone que estos dies evitan el tener que lubricar las vainas antes de ingresar al mismo, lo cual es verdad pero... solo cuando recargamos para nuestro propio consumo en cantidades pequeñas.


Cuando se recarga comercialmente, un die de 9 milímetros puede estar sometido en forma diaria a recalibrar unas 5000 vainas tranquilamente. En un mes unas 1000000 vainas habrán pasado por este die, y por mas duro que sea el tungsteno, el mismo se desgastara y comenzara a entregar resultados inaceptables.


Para prolongar la vida útil del die, la solución entonces es lubricar estas vainas para reducir la fricción. Un método muy barato y casero consiste en utilizar un aditivo para motores muy conocido que se agrega al aceite, empapándose las manos con el y tomando a las vainas tal cual si fueran un jabón. De esa manera impregnamos levemente al latón y ayudamos a prolongar la vida del die.


En dies de arma larga, el tungsteno no esta presente, por lo tanto si se impone lubricar. Esto no solo evitara que se atasque una vaina sino que también deberemos hacer menos fuerza para lograr el proceso. Además, por el sistema que se utiliza para trabajar al cuello, la lubricación no solo debe ser de las paredes externas de la vaina, sino también de la internas, para lo cual lo mejor es usar un isopo embebido en lubricante.


Puede usarse el mismo lubricante que antes mencione o bien utilizar los comerciales. Existen de varias marcas y todos cumplen con su función adecuadamente. También he visto almohadillas, similares a las que contienen la tinta para sellos en donde se puede colocar este lubricante y se hace rodar a las vainas sobre él.


El exceso de lubricación es tan peligroso como la falta de él. Los fluidos no son compresibles y cuando una cantidad mayor a lo normal se encuentra entre el cuerpo del die y la vaina, probablemente produzca ondulaciones del latón que no son aconsejables. Si no son muy notorias, tal vez lo único que hagan es restar volumen interior a la vaina, pero eso aumentara la presión de trabajo del cartucho.


Si son notorias, lo mas probable que es dicha vaina vaya a para a la basura. Además se ira acumulando exceso de lubricante dentro del die y esto juntara suciedad que se depositara en la vaina trabajada, haciendo que la limpieza anterior pierda sentido.



El Recalibrado


Al momento del disparo, la vaina se dilata por efecto de los gases y sella la recamara para que los gases no se dirijan hacia atrás y lastimen al tirador. Además la vaina adapto la forma en negativo que posee la recamara del arma, perdiendo de esa manera sus medidas originales. El recalibrado le devuelve a la vaina sus medidas originales para que pueda ingresar nuevamente en una recamara sin problemas.


Cuando ya tenemos la vaina limpia, analizada y lubricada, existen dos maneras de efectuar esta operación:

  • Recalibrado total

Desde la garganta hasta la boca, la vaina es sometida a una deformación del tipo plástica que produce el retorno del latón a sus medidas originales en toda la superficie que forma su cuerpo. De esa manera se asegura que, en lo que a la vaina tenga que ver, la alimentación en recamara sea segura y confiable. Este tipo de operación es especialmente recomendada para la gran mayoría de las vainas de arma corta, ya que las ventajas de una vaina adaptada a una recamara en especial (como explicare enseguida) no son tan importantes como el asegurar el correcto movimiento o asentamiento en recamara en un arma corta.

  • Recalibrado Parcial

También se llama recalibrado de cuello, y consiste en solo devolver las medidas originales de la vaina a una parte del cuello de la misma, con el objeto de obtener una superficie adecuada para la colocación de la nueva punta.

Este tipo de operación tiene sus ventajas y desventajas: La principal desventaja radica en el hecho de que muchos cartuchos así tratados no asentaran correctamente mas que en el arma en que se ha disparado previamente a la vaina, produciendo errores de alimentación en las demás. Por lo tanto, no es recomendable trabajar con este sistema a vainas que serán disparadas en distintos tipos de armas.

Pero para quien recargue para su arma, y solo para ese arma, las ventajas son varias: En primer lugar se esta colocando una vaina en recamara que tiene exactamente las mismas medidas entre sí, obteniendo de esa manera un asentamiento perfecto. Esto es muy bueno como factor de precisión del disparo. La vaina no se mueve cuando se inicia la combustión, por ende la punta tomara las estrías sin ningún movimiento parásito.

Complementariamente a esto, la vaina, que ya esta apoyada sobre las paredes de recamara, no sufre tan violentas expansiones como si no lo estuviera, y por lo tanto el material no se ve sometido a tanto esfuerzo que produce fatiga de material, ya que al expandirse por el disparo y contraerse por la acción del recalibrado total, estamos siempre produciendo deformaciones plásticas que tienden a acelerar el envejecimiento del latón.

El recalibrado parcial es especialmente indicado para las vainas de fusil con hombro, que son las que mas sufren. En la mayoría de ellas, el asentamiento en recamara se produce sobre esta porción de la misma, y por ende es la que mas sufre. En vainas con otros métodos de asentamiento, como pueden ser las cinchadas (como todas aquellas que descienden del .375 H&H) con esta forma de recalibrar le estamos dando mayor superficie de contacto entre vaina y recamara, por ende una mayor estabilidad de la misma al producirse el disparo.

La operación sobre la prensa para lograr un recalibrado total se realiza de la siguiente manera: colocamos en el pilón de la prensa el shell holder adecuado, y enroscamos el die en la rosca superior hasta que notemos como asoma por debajo del armazón. Accionamos la palanca de la prensa suavemente hasta que llegue a su tope inferior. El pilón, que ha elevado al shell holder debe mantenerse así, mientras continuamos enroscando el die hasta que las dos piezas se toquen entre ellos.

Una vez que esto haya pasado, desenroscamos el die para dejar un milímetro de luz entre ellos, y apretamos la tuerca de seguridad del die para que este no se mueva. No es necesario utilizar herramientas para apretar este tuerca, ya que con que se mantenga firme es suficiente. Diferente es la situación en una presa progresiva, en donde el volumen de trabajo es mayor y muchas veces no nos daremos cuenta que el die se ha aflojado hasta que varias vainas hayan pasado.

En esencia con el recalibrado parcial se procede igual, pero en este caso, deberemos utilizar una vaina que servirá de testigo para saber hasta donde estamos recalibrando al latón. Lo ideal es solo tocar hasta la ¾ parte del largo del cuello y no más. Esto se verá claramente ya que la porción afectada conformara una especie de escalón con respecto a la que no lo esta. Siempre es bueno "quedarse corto" al regular, porque si nos pasamos no hay manera de solucionar esto mas que disparando al cartucho.

Esta operación es mejor hacerla quitando el sistema de expansión del cuello, el cual explicaré para que sirve en las próximas líneas.

Todos los dies de recalibrado no solo cumplen esta función, sino otra más. Quitan el fulminante utilizado, pero solo en vainas con el sistema Boxer de ignición. Para ello poseen un vástago roscado que discurre por el interior del cuerpo del die y posee una punta en su extremo, que ingresa por el oído de la vaina y expulsa al elemento inservible.

Esta punta no debe sobresalir mas allá que unos tres a cinco milímetros de la base del die, distancia esta suficiente para cumplir con su trabajo. Este sistema no es adecuado para vainas con sistema Berdan de ignición y lo único que ocurriría de usarse con este tipo de vainas es que la punta extractora se terminara doblando o partiendo dentro de la vaina, dejando inservible el sistema hasta que se repare.

En los dies de arma larga con hombro, el vástago central del die cumple con una función extra a las dos anteriores. Cuentan con una pieza llamada " Botón Expansor" el cual tiene la función de expandir el cuello de la vaina, que ya ha sido rectificada, para permitir que se pueda introducir una nueva punta cuando sea necesario.

No se si se conseguirán ahora, pero hace un tiempo se podía conseguir botones expansores supermedida, los cuales se utilizaban mucho cuando se recarga con puntas de plomo o aleación que suelen poseer un diámetro ligeramente superior a las puntas encamisadas. Estos botones trabajan por el mismo principio de deformación plástica que todos los dies utilizan.

Me ha pasado que de tanto utilizarlo el botón expansor se ha cortado a la altura de la rosca que lo sostiene. Y es que este dispositivo, en ciertas condiciones esta sometido a un esfuerzo de tracción considerable. Es por eso que es aconsejable, como lo indique anteriormente lubricar las paredes internas del cuello, para reducir la fricción.

Antes había mencionado que el sistema de extracción de fulminantes no es posible utilizarlo con vainas Berdan. Esto no quiere decir que estas vainas no puedan recargarse, sino que justo es este proceso de extracción el que hay que modificar para poder recargarlas. Para ello existen, por lo menos que yo conozca, dos métodos de extracción:

  • Método Hidráulico:

Por presión de agua aplicada en el interior de la vaina, el fluido que penetra por los oídos de la vaina expulsa al fulminante usado. El dispositivo semeja en mucho a una jeringa, sobre la cual se aplica un fuerza en un tiempo pequeño y se inyecta agua a presión. Particularmente, no me gusta este sistema, porque hay que esperar a que seque la vaina después del proceso y además porque a pesar que se tenga todo el cuidado posible, siempre se termina mojando todo el lugar de trabajo como también a uno mismo.

  • Método Mecánico:

Este sistema trabaja con un principio similar al que usan los sacacorchos, ejerciendo una palanca sobre el reborde de la vaina. Una púa clava al fulminante y con la palanca lo extrae de su alojamiento. Este es el método que yo uso y luego de una determinada practica, la cadencia de fulminantes extraídos es alta. La gran ventaja que se tiene es que no se debe esperar a que la vaina seque y no hay que secar muebles, pisos o ropa alguna. Solo hay que tener cuidado en no dañar el yunque interno del alojamiento al clavar la púa.


Hasta aquí, por ahora:


Con esta entrega hemos visto en detalle solo el comienzo de las operaciones de recarga. En las próximas entregas, iré explicando los procesos que siguen para conformar una recarga de calidad.

 

Rolando Mendez

Fuente:Biblioteca de armas

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