Recarga: desde el principio - 3º parte -

03/01/2014 - 03:24 - En la entrega anterior había descrito en detalle las operaciones de limpieza, inspección, recalibrado y extracción del fulminante. Ahora continuaré describiendo las restantes operaciones, paso a paso.

Tenemos a la vaina rectificada y sin fulminante

Y mal que nos pese, debemos volver a la limpieza. Al llegar a este punto, nos encontramos con una vaina que esta rectificada, sin fulminante, en el caso de vainas de arma larga, la boca de la misma ya esta expandida, pero también tenemos a la misma llena de restos de lubricante, tanto en el exterior como en las paredes internas de la boca.


Por lo tanto, si no queremos que todo lo que este volando alrededor de la vaina se peguen en ella, debemos quitar todo este lubricante. En especial porque estamos por realizar una operación que desprenderá viruta de la vaina y esta inevitablemente se pegara en este fluido y molestara en los procesos siguientes.


Con un trapo de algodón limpio, hay que quitar todo el sobrante de lubricante que se encuentre en las paredes exteriores, y podemos usar un isopo seco para limpiar el interior.



Frenteado


Cuando la vaina se expande por efecto del disparo, el lugar por donde menos esta contenida, ósea el caño, es el que mas estiramiento del latón produce. El hombro se va hacia delante hasta toparse con la pared de la recamara y el cuello tiende a irse junto con la punta hacia el interior del caño. Al cesar los efectos de la presión sobre la vaina, esta ya ha deformado plásticamente, y en muchos casos, el largo que adquiere esta vaina superar a las cotas correctas del cartucho.


Si esto no ha sucedido así, es muy probable que al realizar el recalibrado, la deformación plástica que producimos también pueda provocar estiramientos, quedando la vaina nuevamente fuera de medida, en cuanto al largo máximo se refiere.


Otro motivo de esta operación es poseer vainas con un largo idéntico. Esto nos da uniformidad, regularidad y nos provee de la mejor base para la colocación en similares condiciones de las puntas en todas las vainas. Este factor es importante para lograr recargas parejas.


A no ser que conozcamos el largo exacto de nuestra recamara, se debe respetar el largo máximo que por tabla se nos indica. Es raro aunque no imposible de encontrar que una recamara tenga una largo menor al largo máximo que por convención debe poseer la vaina, pero mucho mas común es encontrar a una recamara mas larga de lo correcto.
Por lo tanto, el largo a que se cortara la vaina depende de estos factores:

  • Si conocemos cual es el largo de la recamara, el largo de la vaina deberá ser el mismo menos cinco décimas a un milímetro.

  • Si no conocemos cual es el largo de la recamara o estamos recargando para diferentes armas, habrá que mantenerse dentro de los valores que se indican por convención.

Pero también puede darse el caso de que una vaina disparada y recalibrada no exceda su largo máximo. En estos casos también creo que hay que frentear a la vaina. Si bien esto acortara su largo, el motivo de trabajarla se debe a que cuando la punta abandona al latón produce variaciones en el material de la boca, dejándolo irregular.

Por lo tanto, en una zona en donde es importante que los metales sean uniformes y homogéneos, no importara tanto perder algunas décimas de largo. Obviamente la quita del material será la menor posible, solo la necesaria para obtener la superficie adecuada.


Es oportuno aclarar que esta operación se aplica a cualquier tipo de vaina, pero con mucha mas asiduidad a aquellas que poseen hombro. Es menos frecuente que vainas rectas se alarguen, sobre todo aquellas que utilizan a las paredes de la boca para asentar en recamara.


Es muy común que en vainas rectas se produzcan estiramientos en las primeras dos o tres recargas y después el largo se mantenga estable. Por lo tanto habrá que controlar esto y adoptar un método de trabajo acorde.


El dispositivo utilizado para realizar estas operación se denomina Trimmer, y no conozco cual es su nombre concreto en castellano. Yo lo he bautizado fresita, y no tiene nada que ver con cierta bebida que se toma en las fiestas.


Al igual que un torno paralelo, la fresita tiene un cabezal fijo en donde la vaina queda firmemente sostenida por su culote. Hay modelos que cuentan con un cabezal de similar concepción al que poseen los tornos de mordazas autocentrantes, mientras que otros modelos utilizan planchuelas de metal con forma de U.


Lo que llamaría cabezal móvil del dispositivo consiste en un eje que posee movimiento longitudinal y rotatorio que en un extremo posee una herramienta de corte plano, mientras que en el otro extremo posee una manivela para ejercer la rotación del conjunto. Los cabezales móviles mas completos (y también mas costosos) vienen equipados con un motor eléctrico que nos ahorra la operación manual de la maquina.


Lo primero que hay que saber antes de empezar es el largo a que queremos dejar la vaina terminada. Cuando ya hemos determinado esto, hay que utilizar un calibre para conocer el largo de cada vaina.


Tomando como ejemplo el recalibrado de un lote de vainas 30-06 Springfield, a la que dejaremos con un largo de 63.3 mm. La primera vaina tiene un largo de 63.8 mm. La colocamos en la fresita y comenzamos a trabajar el frente. Siempre es bueno que nos sobre material, de esa manera se puede seguir trabajando.


A la inversa, no es posible alargar a una vaina que se ha acortado excesivamente. Cuando la lectura del calibre nos indique que el largo de la vaina es de 63.4 mm debemos parar y colocar a la vaina separada del resto para el paso siguiente. Lo mismo se hará con el resto del lote, hasta que todas las vainas posean el mismo largo.


Las vainas trabajadas con la fresita aun no están listas, El resultado del maquinado son cuellos llenos de rebabas y restos semi adheridos aun de latón. El espesor de las paredes del latón es inaceptablemente grueso para poder lograr un correcto asentamiento de la punta y para que el cartucho se aloje adecuadamente en recamara.


Aquí interviene otra herramienta de corte, denominada Debourring Tool, la que tampoco tiene una traducción exacta por mi conocida al castellano. Esta herramienta posee en sus extremos filos, de tal manera que con el filo de un extremo se puede trabajar las paredes interiores de la vaina, mientras que con el otro lado se trabaja la pared exterior.


Esta herramienta correctamente utilizada, quitara todos los residuos y material sobrante del maquinado anterior y dará a las paredes de la boca una terminación correcta para poder asentar a la punta, como así también para que la misma se despegue de la vaina al iniciarse la combustión.


Además esa décima de mas que dejamos en el largo al pasarla por la fresita será consumida en esta operación. De esa manera se obtendrá una vaina con el largo buscado y la terminación correcta de la boca.


Todavía falta una operación que por muy obvia, muchas veces se pasa por alto. Es la de sacar los restos de material de adentro de la vaina, como así también todo lo que ha quedado pegado en las paredes internas del cuello. Con el mismo isopo seco que se uso para limpiar de lubricante, o con un cepillo se trabaja esta parte del metal y se deja caer todo resto de latón que se encuentre dentro de la vaina.


E
xpansión de la boca

La boca de la vaina ha sido recalibrada y se han trabajado las paredes de la misma para dejarla en condiciones optimas. Pero ese mismo trabajo ha hecho que el diámetro de la boca sea demasiado pequeño para que la nueva punta asiente dentro de esta, sin producir tensiones indeseables, o inclusive abolladuras en el cuerpo de la vaina. Es necesario dotar a una pequeña porción del cuello de la vaina de cierta abertura para que la punta pueda ingresar cómodamente.


Esta operación es aplicable a aquellas vainas a las que no se les ha expandido la boca al momento de introducirlas al die de recalibrado. En la gran mayoría de las vainas de arma corta, y algunas de arma larga, esta operación se realiza de manera separada. Para ello, el juego de dies esta compuesto por un útil que específicamente se encarga de esta operación.


A pesar que esta operación es necesaria para evitar problemas en la vaina, lo ideal sería que no tuviera que hacerse. Digo esto porque estaremos trabajando una de las partes que más esta sometida a esfuerzos y por otro lado, que es la menos resistente. En la boca, el espesor del latón es el mas fino de toda la vaina, y ya ha sido sometido a la expansión del disparo, la contracción del recalibrado, el recorte de la fresita y el alisado del debourring Tool.


Realizar mal o exageradamente esta operación puede provocar que la boca de la vaina se raje, y dependiendo del tipo y extensión del latón afectado, en el mejor de los casos podremos usar la vaina un par de veces mas, mientras que en el peor y mas probable, habrá que descartarla.


Por lo tanto, es muy importante saber que la expansión de boca deberá ser la mínima indispensable posible.


Nunca regulo el die de expansión de manera fija. La razón de esto es que al cargar con distintas puntas, la abertura de la boca deberá ser la indicada para esa punta que voy a utilizar en particular.


Una vez conocido esto, la regulación en la prensa de este die es la siguiente:

  • Si las vainas han sido recortadas al mismo largo, se utilizara cualquiera de ellas. En cambio, de no tener el mismo largo, o de ser vainas de diferentes orígenes, habrá que usar la vaina mas larga de todo el lote. Si se usa una vaina corta, o de diferente espesor de pared, cuando trabajemos a las mas largas, lo mas probable es que la expansión en estas sea exagerada.

  • Con la vaina seleccionada, la colocamos en el shellholder y enroscamos el die en la prensa y vamos bajándolo y probando con la vaina hasta que notamos que el vástago interior del die y la vaina toman contacto entre sí. Con la punta que vamos a usar para cargar, hay que ir comprobando como ingresa en la boca, y hay que enroscar el die y pasando a la vaina por el hasta corroborar que la punta se posa sobre la boca sin caerse o torcerse. En ese momento, hay que apretar las contratuercas que fijan al die y al vástago interno (solo con la mano) y probar con otra vaina. Si todo esta en orden, ya se pueden trabajar a todas las vainas.

  • Cuando las vainas no tienen el mismo largo, al regular con las mas largas, puede pasar que las vainas mas cortas no expandan la boca de manera adecuada. A estas habrá que separarlas y volver a regular, bajando un tanto mas el die. Siempre tomando la mas larga. Y así sucesivamente hasta lograr que todas las vainas tengan sus bocas expandidas de manera adecuada.

  • Con todas las bocas expandidas, habrá que hacer un examen ligero de las mismas, para corroborar que no se han producido rajaduras. Este no es nada fuera de lo común que suceda, y muchas vainas avisan que llegaron o están muy cerca del fin de su vida útil en esta operación. De encontrar alguna habrá que determinar si se puede o no volver a cargar.


Colocación del Fulminante


Salvo la vaina, los tres componentes restantes no pueden utilizarse mas que una sola vez. El fulminante es uno de ellos. El mismo ha sido retirado en la operación de recalibrado. Si aun no se ha limpiado el alojamiento del mismo, este es el momento de hacerlo, siguiendo lo detallado en el segundo articulo de esta serie.


Esta operación puede realizarse antes, al mismo tiempo o después de la abertura de boca. En lo personal, yo prefiero que sea después, ya que estamos manejando un elemento que es sensible a los golpes, y su reacción ante ellos es explosiva. Si bien no he tenido nunca un estallido indeseado, operando de esta manera se reducen los riesgos.


Existen dos maneras de colocar fulminantes: el primero es utilizando los dispositivos que están adosados a la prensa. Estos cumplen perfectamente su función, pero son un poco mas lentos y dificultosos de operar. Yo he usado este sistema casi toda mi vida de recargador.


Los mas completos son aquellos que contienen un soporte adosado a la prensa para colocar un tubo que tendrá los fulminantes colocados correctamente dentro de él. Un brazo con su extremo en forma de copa, recoge los fulminantes de este tubo y los presenta en la base de la vaina que esta colocada en el shellholder para su colocación.


La copa que mencione anteriormente es la parte principal de este sistema. Las paredes laterales se retraen manteniendo la alineación del fulminante hasta que este hace contacto con la base de la vaina. Cuando esto ocurre, solo la base de la copa empuja y asienta el fulminante nuevo dentro del alojamiento.


Desde el punto de vista del tamaño de esta copa, existen dos medidas para cada tipo de fulminante. Small y Large para los fulminantes Boxer y Small y Large para los Berdan. Estos últimos tienen un diámetro exterior levemente superior a los primeros, y muchas veces no entran en las copas con que se provee a la prensa. No significa que los sistemas descriptos no puedan usarse, sino que habrá que colocar en la copa a cada fulminante a mano y guiarlo hasta que haga tope con la vaina.


La operación de la prensa es a la inversa que las demás operaciones. En lugar que el trabajo se produzca al bajar la palanca, este se produce al subirla. O sea que primero hay que bajar la palanca, accionar el brazo que porta al nuevo fulminante y la colocación se producirá al subirla.


Tal vez parezca exagerado explicar lo siguiente, pero no es la primera vez que a mi o a cualquiera nos ha pasado de colocar un fulminante al revés. Es difícil que pase esto cuando ponemos de a un fulminante por vez. Pero al automatizar un poco el proceso, concretamente al cargar el tubo contenedor de fulminantes, puede producirse que entre uno al revés y no nos demos cuenta.


Existen bandejas en donde se colocan los fulminantes cuando los sacamos de su envase. Si bien estas bandejas poseen un sistema para que el fulminante se pose en forma correcta para ser cargado, yo prefiero acomodarlos con la mano, para que sean introducidos en el tubo. Una vez que los fulminantes están adecuadamente posados en esta bandeja, con el tubo en la mano, se utiliza un accesorio plástico que tienen estos en un extremo para "pinchar" a los mismos.


En realidad lo que este accesorio hace es dejar ingresar a los fulminantes sin permitir que se caigan del tubo una vez adentro. La regla es que si usamos el tubo, al cargarlos debemos estar viendo la parte del fulminante que será atacada por el percutor, nunca debemos ver el yunque. Por otro lado, nunca debemos sacar mas fulminantes de los que vamos a usar. Si vamos a cargar 100 vainas, usemos una caja completa, y si vamos a cargar menos, solo saquemos la cantidad justa de su envase.


Con esto se evita que anden dando vueltas fulminantes que después no podamos identificar de que tipo son. Nunca se debe colocar a los fulminantes a granel. Hay que mantenerlos en sus envases, los cuales están perfectamente identificados.


El segundo método de colocación se realiza a través de un dispositivo exterior a la prensa. Puede ser fijo o móvil y todos son manuales. Yo he utilizado el dispositivo móvil, concretamente el Lee, que es un dispositivo con un plato para contener los fulminantes, un cuerpo con una palanca para accionarlo, y un sistema para colocar a la vaina que se va a trabajar.


La operación es tan sencilla, que con solo ver el dispositivo no necesita mas palabras. Considero que solo es necesario aclarar que la porción de los fulminantes que debe verse en el plato de este sistema es el yunque, a diferencia del anterior en que veíamos a la copa.


En particular con el sistema Lee, considero que un punto en contra es que no permite utilizar el shellholder de la prensa, ya que usa uno especial. No se como se venden en su país de origen, pero aquí se hace por separado, y elevan bastante el costo del conjunto. Otros dispositivos como el RCBS, que es fijo, utilizan el mismo shellholder de la prensa con el consiguiente ahorro de dinero.


La posición del nuevo fulminante en el cartucho es crucial para lograr un encendido adecuado y los resultados buscados en cuanto a rendimiento. No se trata ni de hundir lo mas profundo posible ni de dejarlo flojo para evitar igniciones inesperadas.


En los fulminantes del tipo Boxer que no han sido colocados, se podrá ver que las patas del yunque sobresalen levemente de las paredes de la copa. Cuando se coloca en el alojamiento con la presión justa estas patas deben introducirse dentro de la copa y dejar que la boca del fulminante sea la que asiente sobre las paredes de la vaina.


Como poder comprobar esto es imposible, lo mejor es aplicar la fuerza necesaria para introducir el fulminante pero sin esfuerzos mayores. La parte del fulminante que será atacada por el percutor debe quedar por debajo del nivel de la base de la vaina. De esta manera evitamos que, ante una caída del cartucho, el fulminante se inicie, y al mismo tiempo sabremos que así se ha logrado presionar al yunque hacia adentro.


Una aclaración que por repetitiva no deja de ser oportuna: Hasta la colocación del fulminante, todas las operaciones se realizaron sin manipular elementos explosivos. La vaina no es mas que un pedazo de metal. Pero al utilizar fulminantes frescos, aumentan los riegos de tener accidentes.


Para quien nunca haya visto lo que un solo fulminante puede hacer, lo aliento a que en un lugar adecuado desde el punto de vista de la seguridad, cargue su arma con una vaina que solo posea su fulminante y la dispare. Se dará cuenta que el ruido es muy intenso, pero mas que nada el fuego que sale por la boca del caño a alta velocidad es capaz de dejarnos sin un ojo tranquilamente.


Por lo tanto es necesario al manejar fulminantes frescos tener dos precauciones. Evitar los golpes y caídas es la primera. Y la mas importante es trabajar con suavidad, evitando cualquier fuerza excesiva para accionar los sistemas. Cuando notemos que la fuerza que estamos haciendo para colocar un fulminante es mas de la necesaria, mejor es parar y revisar porque esta pasando eso, porque es seguro que algo esta saliendo mal.



Hasta la próxima


El próximo paso de la recarga es la colocación de la carga de pólvora. Por si solo, este proceso es determinante en la obtención de una carga buena y segura. Es por ello que prefiero hacer un alto aquí y comenzar la próxima entrega explicando este paso.


 

Rolando Mendez

Fuente:Biblioteca de armas

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