Recarga: desde el principio - 4º parte -

02/01/2014 - 03:38 - Tenemos a la vaina, limpia, rectificada, con su largo adecuado, con la boca expandida y el nuevo fulminante correctamente asentado. Este es el momento de colocar dentro de ella, el combustible que será el que produzca los gases necesarios para mover a la punta y proyectarla.

Tenemos a la vaina, limpia, rectificada, con su largo adecuado, con la boca expandida y el nuevo fulminante correctamente asentado. Este es el momento de colocar dentro de ella, el combustible que será el que produzca los gases necesarios para mover a la punta y proyectarla.

Una vez, un primo hermano mío me contó la historia de un salteño al que él le había vendido un Smith modelo 27 y que se recargaba su propia munición. Era la época en que conseguir balanzas era complicado por la falta de las mismas, además de por sus precios.

Según mi primo, este hombre le relató que la carga de pólvora la realizaba con el "método científico del ojo atento", lo que significaba que con un embudo grande vertía Hercules 2400 hasta llenar la vaina, después le sacaba un poquito y trataba de que todas las vainas tuvieran la misma cantidad.


No sé si este salteño seguirá teniendo dicha arma, o si aun posee todos los miembros de su cuerpo, pero este método descripto es la mejor manera de no lograr recargas parejas y mucho menos seguras.


Por lo tanto, creo que la colocación de la pólvora en la vaina no es algo que pueda dejarse a la seguridad que nos brinda el ojo, como así tampoco hay que pensar que la complejidad del procedimiento semeja a la puesta a punto de una nave espacial. Solo se necesita poner algunos de nuestros sentidos en alerta al hacerlo, sobre todo el sentido común.


Por la importancia que la operación que explicaré a continuación tiene en la obtención de una recarga, no solo buena sino segura, considere que lo mejor era explicar a la misma por separado, asignándole todo una entrega solo a ella.


La idea no es solo explicar el procedimiento, sino brindar una pequeña introducción a lo que son los propelentes utilizados para la recarga de cartuchería en la actualidad.



Pólvoras y Propelentes de quemado progresivo


Decir que fueron los chinos o el monje inglés Roger Bacon quienes inventaron la pólvora es no solo imposible de asegurar, sino que escapa del objeto de este articulo. En lo personal, considero que este invento fue desarrollado como tantos otros, en donde en épocas contemporáneas y en diferentes regiones del planeta, seres que no se conocían entre sí coincidieron en obtener productos de similares características para similares aplicaciones. La cuestión es que el Nitrato de potasio, el azufre y el carbón, mezclados en las proporciones adecuadas son los primigenios minerales que hicieron que yo escribiera estas líneas y que usted las lea.


Con el advenimiento de las vainas de fuego central, la carga de pólvora negra en estos cartuchos comenzó a desarrollarse, y continuo el perfeccionamiento en técnicas y equipos cuando los modernos propelentes comúnmente denominados " sin humo " habían reemplazado a la clásica "pólvora con humo".


Cualquiera que estudie las diferencias que existen entre la llamada pólvora negra y la mal llamada pólvora sin humo, notara de inmediato que la principal ventaja de las últimas radica en el hecho de que se puede variar la velocidad de quemado y con esto lograr producir mayor entrega de energía en las puntas con un arma que soporte el trabajo realizado.


Esto es verdad, aunque sería mas preciso decir que los "propelentes de quemado progresivo" (una denominación que se ajusta mejor a lo que son las comúnmente llamadas pólvoras modernas) son mas flexibles en cuanto a su velocidad de quemado que la pólvora negra, de lo que se deduce que esta ultima no es totalmente inflexible a variar su velocidad de quemado.


Quiero decir que con pólvora negra puede variarse la velocidad de quemado de la misma modificando el tamaño de sus granos. Es por eso que hoy en día puede encontrarse diferentes tipos de pólvora negra, especialmente concebidas para el uso en armas largas y cortas.


Si nos atenemos a la definición de lo que es un explosivo, en principio es bueno definir que los propelentes de quemado progresivo no son explosivos en el estricto significado del termino, sino que una mas acertada definición sería la de deflagrantes, ya que en vez de liberar energía cinética como lo haría un explosivo, los deflagrantes básicamente producen y liberan gas y calor, con una velocidad de quemado muchisimo menor a la de un explosivo.


Por esta misma cualidad, se ha denominado a los propelentes como explosivos de muy baja velocidad de combustión, y si bien cualquiera de las dos definiciones están bien, considero que la mas acertada es la primera.


Existen tres tipos de propelentes de quemado progresivo, que se diferencian por su composición química:
  • Propelentes de base simple
  • Propelentes de base doble
  • Propelentes de base triple

A los efectos de mencionar los propelentes que con mayor frecuencia se usan, describiré brevemente la composición de los primeros dos tipos, ya que estos son los que se utilizan en la cartuchería de armas portátiles y en la recarga de munición.

Los propelentes de base simple están compuestos en casi su totalidad por nitrocelulosa, mas del 90 %, junto a compuestos estabilizantes como la difenilamina y a otros compuestos que le proporcionan mejoras en la manipulación y utilización como el grafito.

En los propelentes de base doble, la nitrocelulosa esta acompañada por la nitroglicerina, además de los demás compuestos mencionados. Desde el punto de vista del recargador, este tipo de propelentes entrega igniciones mas intensas que las logradas con propelentes de base simple. También he escuchado por ahí que se le atribuye a este tipo de propelentes un desgaste mas intenso de los metales de un arma, aunque nunca he escuchado una explicación razonable del porque.


Seguridad ante todo

Antes de entrar en los procedimientos concretos de esta operación, creo acertado enumerar y explicar las normas a tener en cuenta en lo que a seguridad en el manipuleo y uso de los propelentes se refiere. El hecho de que los propelentes no sean explosivos en la exacta definición de la palabra, no significa que no sean peligrosos, si son mal manejados, o si son sometidos a condiciones inapropiadas.

En las primeras líneas de este articulo mencione que el sentido común es él más importante que debemos usar para no provocar accidentes. Bien utilizado, el mismo hará que sigamos estos consejos:

  • Fumar mientras se maneja propelentes

Ni el ser humano mas ignorante de esta actividad desconoce que las pólvoras y el calor se llevan bárbaro. Quiero decir que todos saben las consecuencias de unir los 400 a 1000 grados centígrados que puede alcanzar la brasa de un cigarrillo cuando esta en contacto con pólvora.

Un cuarto o medio kilo de propelente no van a explotar cuando se inicien dentro de su envase, pero producirán suficiente calor y gas para quemar todo el banco de trabajo incluyendo al recargador.


Por lo tanto lo mejor es fumar antes o después de cargar propelente, lejos del lugar de trabajo. Y si las ganas llegan en la mitad del procedimiento, tomarse un recreo, alejarse, y después seguir.

  • Manipular solo el propelente que se usara

Para cargar entre 50 y 200 cartuchos, la cantidad de propelente a usar es muy pequeña. Tomando la carga de un cartucho medio de arma corta, la cantidad de propelente no superara los 30 o 40 gramos para todo el lote a cargar. Entonces; ¿Para que tener al alcance de la mano o de cualquier otro elemento, el medio kilo que trae el envase? Si se usa tolva, cargarla. Si no, utilizar cualquier recipiente con una buena base y sacar el propelente de ahí. El resto, guardarlo lejos del lugar por donde andan nuestras manos.

  • Mantener a los propelentes separados e identificados

Cada tipo de propelente posee sus propias cualidades en cuanto a encendido y respuesta a la ignición. Por lo tanto mezclarlos es obtener una respuesta absolutamente desconocida del nuevo propelente. Y esto, dentro de un cartucho es una invitación a un accidente. Por lo tanto, nunca se debe mezclar dos tipos diferentes de propelentes. En el caso de que sea el mismo tipo, hay que distinguir el origen del propelente.

En general, los compuestos importados poseen características idénticas en cuanto a comportamiento, y no hay problemas en mezclar dos lotes de un mismo tipo de propelente. Pero en el caso de pólvoras nacionales, cada lote no tiene una respuesta idéntica a la ignición. Por lo tanto, mezclar dos lotes de, por ejemplo A2, es combinar las características de ambos lotes, obteniendo un tercer comportamiento desconocido. Y nada desconocido es aconsejable en recarga sin experiencia suficiente.

  • Enfocar la atención:

Aunque hayamos estado manipulando pólvora desde hace ya 10 años y nos creamos que tenemos todo controlado, los propelentes necesitan pequeños errores para provocar grandes problemas. Mirar televisión o ayudar a nuestros hijos a hacer los deberes mientras cargamos es la mejor manera de lastimarse, ya sea en el banco de recarga o en la línea de tiro. Cuando manejamos propelentes o en cualquier otra operación de recarga, la atención total debe estar dirigida hacia lo que se esta haciendo.

Para aquellos como yo que viven en una casa pequeña y tienen hijos chiquitos, hay que tomar conciencia que el tiempo en que se recarga es "nuestro tiempo", por lo tanto es necesario hacer de nuestro tiempo el uso adecuado sin andar gritando o retando niños, perdiendo la atención en lo que estamos haciendo.

  • Evitar cargar con cansancio o estrés:

En estos días en que la gran mayoría de nosotros nos pasamos doce o quince horas trabajando, no es buena idea llegar a nuestra casa y ponernos a recargar. Somos humanos y por lo tanto el cansancio es algo natural en nosotros. Esto equivale a perdida de atención y es la mejor formula para cometer errores. Me ha pasado que muchas veces utilice a la recarga como terapia para alejarme de los problemas diarios. Si bien en mi caso me parece que es mejor recargar que visitar a un psicólogo, hay que saber diferenciar cuando se puede recargar en este estado y cuando no.

  • Contar con buena luz y aire fresco:

Los seres humanos somos animales que basamos nuestras acciones a través de los estímulos visuales que percibimos. Esto significa que si no vemos bien, aumenta el riesgo de cometer errores. El tallercito del fondo a las ocho de noche puede ser un lugar muy oscuro, por lo tanto una buena luz encima del banco de trabajo nos permitirá ver bien la pólvora que estamos introduciendo en las vainas. Por otro lado, el aire viciado produce en nuestro cerebro lo mismo que el alcohol; lo frena en la toma de decisiones.

  • Estar sobrio:

Si bien parece que es hilar demasiado fino, me ha pasado estar en sesiones de tiro después de un asado, y la mayoría de los participantes no gustan de acompañar a la molleja con leche descremada, sino con un buen tinto. Algunos se pasan de la raya, y tomar un arma en esas condiciones es una invitación al desastre para el que empuña o terceros. Con el uso de pólvoras y la recarga en general, pasa lo mismo. Así que si al llegar de una fiesta se acordó que al día siguiente tiene que tirar por la mañana y debe recargar, mejor váyase a dormir y levántese mas temprano para obtener esa munición.

Notará que ninguna de estas medidas de seguridad tienen que ver con complejos procedimientos, sino con el uso racional de la mente y de otros sentidos con que nos movemos continuamente. Siguiendo estos consejos, es muy raro que algo falle y provoque algún problema indeseado.



La colocación del propelente en la vaina:


La carga de propelente no comienza cuando vertemos una determinada cantidad del mismo dentro de una vaina, sino que empieza mucho antes. Ese momento es cuando estamos pensando en la utilidad que le daremos a la recarga en que trabajamos. Un ejemplo: Por su costo, yo no utilizaría pólvora importada para agujerear cartones en el polígono. Tampoco recargaría "cañonazos" para usarlos en la línea de tiro.

En cambio si voy a usar la carga para cazar, buscaría la manera de encontrar una carga bastante fuerte, teniendo en mente en que animal la voy a usar. Si la recarga es para tiro de precisión, utilizare los propelentes mas adecuados para lograr este propósito.


Mas allá de que cada recargador puede confeccionar el tipo de recarga que quiera para cualquier actividad de tiro, los factores arriba enumerados nos condicionan a la hora de decidir cual será el propelente que usemos.


Por otro lado, el sistema de armas que se use también condiciona el tipo de propelente que se va a usar. Las armas con sistema automático de funcionamiento son mas sensibles al uso de determinados propelentes que las armas de repetición. Esto hace que ciertos sistemas no funcionen adecuadamente con determinadas pólvoras.


Por ejemplo; se puede cargar .45 ACP con Hercules 2400 (un propelente muy lento para arma corta), pero las velocidades de punta no superaran los 650 p/s y puede provocar fallas de expulsión o alimentación del arma. Esto significa que esta recarga no será la adecuada para defensa en donde se busca ante todo que los sistemas no fallen.

El otro extremo es que se puede cargar .44 Magnum con A2 (propelente rápido para arma corta), pero la velocidad de las puntas será mucho menor a la estándar del calibre dentro del rango de presiones de trabajo normales. No se producirán problemas de funcionamiento del arma al usar este propelente, pero obtendremos una recarga para divertirnos, no para cazar o tirar a largas distancias.


De todo esto se desprende que es necesario para lograr lo que se desea, estudiar las características de los diferentes tipos de propelentes, y de esa manera conoceremos cual es el mas indicado para la tarea que queremos realizar.


Existen dos maneras de decidir que propelente se va a usar y cuanta cantidad se va a colocar:

  • La primera es utilizando las tablas que todos los fabricantes proveen.

  • La segunda es a través de la experiencia adquirida en el uso de estos propelentes.

Esta ultima es consecuencia de la primera. Quiero decir que nadie puede dispensar pólvora por la intuición que le da la experiencia que no posee, si esta dando sus primeros pasos en la recarga de munición.

Por lo tanto mi recomendación es que hasta que no se este seguro de lo que pasara cuando se varíen los parámetros de las tablas, no se alejen de lo que ellas recomiendan. 


El porque de esta afirmación es la siguiente: En todo diseño de un cartucho, uno de los valores mas importantes que se determina es la presión de trabajo máxima. Acorde a este esfuerzo a que se someterá al conjunto de cartucho y arma, los diseñadores dimensionan todo el sistema para que lo resista.


Las tablas de recarga fueron publicadas basándose en experimentación con modernos equipos para medir la presión que las recargas generan, los que generalmente están fuera del alcance del recargador común. Por lo tanto, exceder estas presiones es un factor que puede provocar roturas o desgaste prematuro de los sistemas.


Otro importante punto a saber es una cuestión física, que palabras mas o menos, nos dice que la generación de presión no es lineal, sino exponencial. Esto significa que si con una carga determinada la presión que se genera es de, digamos 25000 psi, al aumentar la carga de propelente en un 10 %, la presión no se elevara de igual manera en un 10%, sino que será mucho mayor el incremento. Como esto no es cuantificable sin el equipo adecuado, solo podemos conjeturar cual fue ese aumento sobre la base de señales subjetivas que pueden estar bastante lejos de la realidad, provocando accidentes.


Tratare de describir con un ejemplo, cual es el criterio a seguir para aquel que empieza a recargar un cartucho por primera vez y no posee experiencia en la materia:

  • Calibre a recargar: .45 ACP con una punta de plomo de 230 grains.
  • Objetivo: Tiro de esparcimiento en polígono o en el campo.
  • Prestaciones buscadas: Las normales para el calibre.
  • Costos de la recarga terminada: El menor posible.

Por lo tanto, para obtener una recarga que se ajuste a estos parámetros, lo que yo haría es buscar una pólvora de origen nacional, lo que me garantiza un costo bajo y que me entregue las prestaciones necesarias para que la punta tenga las velocidades normales del calibre, dándome una precisión aceptable y asegurándome que la pistola que se use funcionara sin problemas, en lo que al propelente se refiere.

Buscando información sobre las pólvoras que reúnan estas características, encuentro que la FM A22 B esta casi en estos parámetros. Si no encuentro información también se puede consultar con el vendedor de las mismas, aunque sugeriría que sea de confianza, ya que algunos en su afán de vender, "tuercen un poquito la verdad".

Seguramente donde se consigue el propelente, también se podrán conseguir las tablas de recarga de este, sin cargo adicional. En ellas se indica claramente que para el cartucho .45 ACP con un peso de punta determinado, se deberá colocar una x cantidad de propelente, con lo que se lograra que la punta vuele a una velocidad determinada en el caño que se haya usado en esa medición y generándose una presión de trabajo también determinada. Aquí hay que hacer una aclaración muy importante.

Muchas tablas indican cargas únicas de pólvora, mientras que otras indican un valor mínimo y otro máximo. En cualquiera de los dos casos, los valores mas altos deben ser tomados como los máximos, sin aumentar estos parámetros.

Otra regla muy sensata a usar es la del 5 -10%. Esto significa que se puede comenzar a dispensar propelente con un peso inferior en un cinco o diez por ciento al valor máximo de tabla. De esa manera, con la experimentación en tiro se conocerá el comportamiento de la misma y se evaluara si se puede o no elevar la carga. Importante: Hay pólvoras, que por su comportamiento no permiten reducciones y tampoco aumento del peso de la carga. Esto esta claramente expresado en todas las tablas de recarga de las mismas, y obviamente no es recomendable aplicar la regla del 5 -10% con ellas.

Llegado el momento de conocer cual será la cantidad de propelente a colocar dentro de la vaina, las tablas que provee Fabricaciones Militares nos indica que para la punta de plomo de 230 grains de peso, la carga de pólvora A22 B mayor a usar es de 4.7 grains, la que según la tabla movilizara a la punta a 794 p/s de velocidad desde un caño de 5" de largo con una presión de trabajo de 16428 psi. Si bien la velocidad es un tanto menor a la estándar del calibre (que ronda los 850 p/s para la misma punta), para los fines que buscamos del cartucho es mas que suficiente.

Quien haya llegado hasta aquí en la lectura y posea un poco mas de experiencia en recarga del cartucho en cuestión sabrá que esta es una carga "suave", ya que la presión máxima de trabajo de este calibre es de 21000 psi, o sea que estamos produciendo cartuchos que generan unos 4500 psi menos.

Pero solo con instrumentos de medición adecuados o mediante complejo calculo podrá saberse a ciencia cierta cual será el incremento de presión si aumentamos la carga de propelente. Por lo tanto, para el recargador que recién empieza, es mejor quedarse en la seguridad de que la carga de tabla será la más segura a adoptar, al menos hasta que conozca como leer los indicios de sobrepresión en las vainas disparadas.


Métodos para dispensar propelente:

A la hora de colocar la cantidad exacta de propelente dentro de todas las vainas que vamos a cargar, existen dos métodos para hacerlo. Ambos trabajan por volumen de propelente. Estos son:

  • Medidas fijas:

En la primera serie de notas he explicado en forma general este procedimiento, y si bien aún se producen los dispositivos para utilizar este método, por ser sumamente engorroso de utilizar, esta perdiendo vigencia rápidamente. Por lo tanto no me extenderé mas sobre él.

  • Conversión de volumen a peso:

Esencialmente, este método consiste en pesar el volumen de una determinada cantidad de propelente. Para ello se utiliza una balanza de extremada precisión, que pueden llegar a medir seis milésimas de gramo. En todos aquellos países en que se utiliza el sistema métrico de unidades, se utiliza el gramo como medida de peso. En cambio, los países que utilizan el sistema inglés han adoptado como medida de peso el Grain, lo que facilita el manejo mental y práctico de los valores.

Esta unidad es actualmente la que mayor aceptación tiene, porque evita el tener que manejar decimales a la hora de cargar. La equivalencia entre las unidades métricas y sajonas es que un gramo equivale a 15.43 grains.


Existen dos maneras de dispensar propelente pesando un determinado volumen: El manual y el que se realiza través de tolva.


El primero de ellos no es mas que colocar con alguna cuchara o elemento acorde la cantidad de propelente buscado para luego de pesarlo, introducirlo en la vaina. Aunque parezca tedioso, este es un sistema muy preciso cuando se recarga arma larga, en donde la cantidad de cartuchos a cargar es pequeña y lo que se busca no es velocidad de recarga sino la exactitud en el peso de propelente.


El verter propelente con tolva tiene la ventaja sobre el sistema manual en ser mucho mas veloz, ya que al regular la tolva adecuadamente, por cada accionamiento, la misma tirara el mismo peso de carga. Esto es ventajoso cuando se esta trabajando sobre lotes de 50 o mas vainas, especialmente de arma corta. No entrare en detalles sobre el diseño de la tolva ya que lo he explicado en la primera serie de notas sobre este tema. Solo quisiera mencionar algunos procedimientos para obtener un mejor rendimiento de la tolva:

  • Colocar propelente en el recipiente hasta cubrir la ¾ parte de su altura.

  • Nunca dejar que el nivel de propelente en el recipiente baje de ¼ de su altura. O sea, trabajar entre la ¾ y la ¼ parte de altura.

  • Los primeros tres o cuatro accionamientos de la tolva descartarlos. Con esto nos aseguramos que el cilindro de la misma se cargue completamente.

  • Trabajar con la tolva y la balanza en conjunto mientras se esta regulando. Por cada accionamiento de la tolva, el propelente obtenido debe ser pesado.

  • Accionar a la palanca de la tolva de forma similar. No debe ser ni violento ni lento, debe ser un accionamiento normal y siempre igual.

  • Cuando se haya conseguido que la tolva tire la cantidad deseada de propelente, se debe apretar la contratuerca del tornillo regulador para evitar desajustes. Esto debe hacerse a mano, no con herramientas.

  • Los primeros cinco o diez accionamientos hay que continuar pesando una por una a las cargas, para corroborar que efectivamente la tolva esta tirando la cantidad deseada. De no ser así habrá que verificar todo de nuevo.

  • Si luego de 5 o 10 tiradas los pesos de propelente son los mismos, se puede verter directamente sobre las vainas, y controlar cada diez tiradas, pesando alguna al azar.

Es muy frecuente con ciertos tipos de propelente que la tolva se trabe en su recorrido y que dispense cantidades incorrectas. Con estas pólvoras, lograr pesos idénticos en cada carga muchas veces se torna imposible.

Frente a esto lo mas aconsejable es utilizar el método manual de carga o bien regular la tolva para que tire menor cantidad de la deseada. Habrá que pesar una por una las cargas y completar el peso deseado tirando propelente con una cuchara o elemento acorde, o bien utilizar un accesorio denominado Powder Tricker, el cual puede dispensar propelente prácticamente de a un grano a la vez.


Uso de la balanza:

Actualmente existen dos tipos de balanzas para pesar propelentes: Las mecánicas, que trabajan por comparación y las electrónicas, que convierten el peso en estímulos eléctricos y por medio de la electrónica se los procesa y nos da un resultado.

Por su costo, por lo menos aquí en el país las balanzas del primer tipo son las que prevalecen, por lo tanto explicare escuetamente el uso de estas.

Las balanzas mecánicas constan de un bastidor que en un extremo poseen un soporte de diamante donde se posan los soportes de la escala y en el otro extremo constan de un punto fijo de medición. Dentro del cuerpo del bastidor están ubicados imanes que disminuyen la oscilación de la escala cuando se le aplica el peso a medir.

La escala puede estar dividida en dos o tres subescalas, que pueden medir de a 5 o10 grains (la mayor) hasta la décima de grain (la menor).

Como todo elemento de precisión, el cuidado y mantenimiento de la balanza es fundamental para que brinde mediciones correctas. Algunas medidas para prevenir fallos son:

  • Mantener en lugar seco y fresco.

  • Si no esta en uso, desarmar la balanza y guardarla en su envase.

  • Limpiar las bases de diamante y los soportes de la escala cada vez que se va a usar.

  • Puede suceder que en ciertas condiciones haya que retirar los imanes para evitar que los campos magnéticos que estos generan no brinden lecturas incorrectas.

  • Las balanzas no están hechas para pesar mas de lo que deben. Así que si su balanza tiene un peso máximo de 520 grains y quiere pesar una punta de calibre .50 o 600 Nitro, no le agregue ningún peso conocido adicional en la punta de la escala. Consígase otra balanza que si pueda.

  • La balanza debe trabajar sobre un lugar firme y sin vibraciones. Por lo tanto no es aconsejable posar a la misma sobre el mismo banco en donde esta asentada la prensa, ya que esta ultima produce vibraciones que, en el mejor de los casos descalibran al instrumento de medición, y en el peor la dejan inservible.

Lo primero que hay que hacer antes de usar un instrumento como estos es ponerla a cero. Para ello, se colocan todas las escalas a cero, y luego se posa el plato sobre su soporte. La escala oscilara y se detendrá en un punto que puede estar encima, a la misma altura, o debajo del punto de medición.

Una de las patas de la balanza permite elevar o bajar el punto de medición y habrá que accionarlo hasta hacer coincidir a este con la escala. Una vez hecho esto, hay que levantar el plato de su lugar, volverlo a posar, y verificar que coincidan de nuevo los puntos de medición. De no ser así, habrá que repetir la operación, hasta que, luego de varios intentos estos puntos coincidan.

En un instrumento tan sensible, el viento, aunque mas no sea una leve brisa, provocara lecturas erróneas, por lo tanto, y aunque parezca innecesario, nunca esta de mas verificar este punto.

Con la balanza regulada, hay que mover los contrapesos de las escalas hasta la medida deseada y comenzar a trabajar en forma manual o con la tolva para obtener la medida de propelente deseado.


La carga doble

Esta no es mas que la introducción de dos cargas de propelente en una sola vaina. Dependiendo de las características del propelente a usar, puede suceder que estos ocupen una muy pequeña porción del volumen interno de la vaina. Y por distracción, por un sistema inadecuado de trabajo, o por varias causas mas, no es nada fuera de lo común que esto suceda.

Las consecuencias de una carga doble son, en la gran mayoría de los casos, desastrosas, y no es necesario explicarlas para comprenderlas. Aunque parezca de mas explicarlo, la principal consigna de las cargas dobles es que estas NUNCA deben ocurrir. Y hay muchas maneras de evitarlo.

La mejor forma de evitarlo es siguiendo las recomendaciones de seguridad en general. No distraerse, no recargar cansado o ebrio, poseer buena luz para ver que se hace, y ante la menor duda, vaciar el propelente que se encuentra dentro de la vaina y pesarlo.

He visto que muchos recargadores utilizan las bandejas porta vainas, colocando las bocas de las vainas hacia arriba y presentando cada boca en la tolva mientras la acciona. Este método me parece muy poco fiable porque cuando se esta cargando las vainas que se encuentran en el medio del porta vainas se puede perder la noción de sobre cual cargamos y cual no.

Además esto puede provocar otro problema, como es la falta de carga de propelente en una vaina. Cuando esto pasa, la detonación del fulminante hará que la punta ingrese en el caño, y no salga. Y el resultado, si no nos damos cuenta en el disparo siguiente de esto, será en el mejor de los casos un hermoso caño "englobado" y la perdida de nuestra arma. Por lo tanto considero que el método mas seguro es el siguiente:

  • Al efectuar la colocación del fulminante, colocar a la vaina en el porta vainas con el fulminante hacia arriba.

  • Tomar de una vaina por vez y colocarle el propelente.

  • No hay otra manera de colocar la vaina que ya contenga pólvora en el porta vainas que no sea con su boca hacia arriba.

  • Así tendremos a las vainas con pólvora con la boca hacia arriba y las que aún no lo tienen con el fulminante hacia arriba, por lo tanto no nos podemos equivocar.

  • Una vez que se termino de cargar a todas las vainas, hay que colocar el porta vainas debajo de una luz y verificar que la altura de pólvora dentro de cada una de las vainas sea la misma.

  • Ante la menor duda, hay que vaciar el contenido de esa vaina y pesar el propelente.

Ya falta poco

Aún quedan varias operaciones por realizar, pero los pasos para la obtención de nuestra propia recarga están llegando a su fin.


El próximo artículo tratara el asentamiento de la punta, el cierre del cartucho y las comprobaciones finales.

 

Rolando Mendez

Fuente:Biblioteca de armas




 


 

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